Solemnity of the Assumption of the Blessed Virgin Mary

Reading 1 RV 11:19A; 12:1-6A, 10AB

God’s temple in heaven was opened,
and the ark of his covenant could be seen in the temple.

A great sign appeared in the sky, a woman clothed with the sun,
with the moon under her feet,
and on her head a crown of twelve stars.
She was with child and wailed aloud in pain as she labored to give birth.
Then another sign appeared in the sky;
it was a huge red dragon, with seven heads and ten horns,
and on its heads were seven diadems.
Its tail swept away a third of the stars in the sky
and hurled them down to the earth.
Then the dragon stood before the woman about to give birth,
to devour her child when she gave birth.
She gave birth to a son, a male child,
destined to rule all the nations with an iron rod.
Her child was caught up to God and his throne.
The woman herself fled into the desert
where she had a place prepared by God.

Then I heard a loud voice in heaven say:
“Now have salvation and power come,
and the Kingdom of our God
and the authority of his Anointed One.”

Responsorial Psalm PS 45:10, 11, 12, 16

R. (10bc)  The queen stands at your right hand, arrayed in gold.
The queen takes her place at your right hand in gold of Ophir.
R. The queen stands at your right hand, arrayed in gold.
Hear, O daughter, and see; turn your ear,
forget your people and your father’s house.
R. The queen stands at your right hand, arrayed in gold.
So shall the king desire your beauty;
for he is your lord.
R. The queen stands at your right hand, arrayed in gold.
They are borne in with gladness and joy;
they enter the palace of the king.
R. The queen stands at your right hand, arrayed in gold.

Reading 2 1 COR 15:20-27

Brothers and sisters:
Christ has been raised from the dead,
the firstfruits of those who have fallen asleep.
For since death came through man,
the resurrection of the dead came also through man.
For just as in Adam all die,
so too in Christ shall all be brought to life,
but each one in proper order:
Christ the firstfruits;
then, at his coming, those who belong to Christ;
then comes the end,
when he hands over the Kingdom to his God and Father,
when he has destroyed every sovereignty
and every authority and power.
For he must reign until he has put all his enemies under his feet.
The last enemy to be destroyed is death,
for “he subjected everything under his feet.”

Alleluia

R. Alleluia, alleluia.
Mary is taken up to heaven;
a chorus of angels exults.
R. Alleluia, alleluia.

Gospel LK 1:39-56

Mary set out
and traveled to the hill country in haste
to a town of Judah,
where she entered the house of Zechariah
and greeted Elizabeth.
When Elizabeth heard Mary’s greeting,
the infant leaped in her womb,
and Elizabeth, filled with the Holy Spirit,
cried out in a loud voice and said,
“Blessed are you among women,
and blessed is the fruit of your womb.
And how does this happen to me,
that the mother of my Lord should come to me?
For at the moment the sound of your greeting reached my ears,
the infant in my womb leaped for joy.
Blessed are you who believed
that what was spoken to you by the Lord
would be fulfilled.”

And Mary said:
“My soul proclaims the greatness of the Lord;
my spirit rejoices in God my Savior
for he has looked with favor on his lowly servant.
From this day all generations will call me blessed:
the Almighty has done great things for me
and holy is his Name.
He has mercy on those who fear him
in every generation.
He has shown the strength of his arm,
and has scattered the proud in their conceit.
He has cast down the mighty from their thrones,
and has lifted up the lowly.
He has filled the hungry with good things,
and the rich he has sent away empty.
He has come to the help of his servant Israel
for he has remembered his promise of mercy,
the promise he made to our fathers,
to Abraham and his children forever.”

Mary remained with her about three months
and then returned to her home.

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Lectionary for Mass for Use in the Dioceses of the United States, second typical edition, Copyright © 2001, 1998, 1997, 1986, 1970 Confraternity of Christian Doctrine; Psalm refrain © 1968, 1981, 1997, International Committee on English in the Liturgy, Inc. All rights reserved. Neither this work nor any part of it may be reproduced, distributed, performed or displayed in any medium, including electronic or digital, without permission in writing from the copyright owner.

Solemnidad de Asunción de la Santísima Virgen María

Primera lectura Apoc 11, 19; 12, 1-6. 10

Se abrió el templo de Dios en el cielo y dentro de él se vio el arca de la alianza. Apareció entonces en el cielo una figura prodigiosa: una mujer envuelta por el sol, con la luna bajo sus pies y con una corona de doce estrellas en la cabeza. Estaba encinta y a punto de dar a luz y gemía con los dolores del parto.

Pero apareció también en el cielo otra figura: un enorme dragón, color de fuego, con siete cabezas y diez cuernos, y una corona en cada una de sus siete cabezas. Con su cola barrió la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra. Después se detuvo delante de la mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo, en cuanto éste naciera. La mujer dio a luz un hijo varón, destinado a gobernar todas las naciones con cetro de hierro; y su hijo fue llevado hasta Dios y hasta su trono. Y la mujer huyó al desierto, a un lugar preparado por Dios.

Entonces oí en el cielo una voz poderosa, que decía: “Ha sonado la hora de la victoria de nuestro Dios, de su dominio y de su reinado, y del poder de su Mesías”.

Salmo Responsorial Salmo 44, 10bc. 11. 12ab. 16

R. (10b) De pie, a tu derecha, está la reina.
Hijas de reyes salen a tu encuentro.
De pie, a tu derecha, está la reina,
enjoyada con oro de Ofir.
R. De pie, a tu derecha, está la reina.
Escucha, hija, mira y pon atención:
olvida a tu pueblo y la casa paterna;
el rey está prendado de tu belleza;
ríndele homenaje, porque él es tu señor.
R. De pie, a tu derecha, está la reina.
Entre alegría y regocijo
van entrando en el palacio real.
A cambio de tus padres, tendrás hijos,
que nombrarás príncipes por toda la tierra.
R. De pie, a tu derecha, está la reina.

Segunda lectura 1 Co 15, 20-27

Hermanos: Cristo resucitó, y resucitó como la primicia de todos los muertos. Porque si por un hombre vino la muerte, también por un hombre vendrá la resurrección de los muertos.

En efecto, así como en Adán todos mueren, así en Cristo todos volverán a la vida, pero cada uno en su orden: primero Cristo, como primicia; después, a la hora de su advenimiento, los que son de Cristo.

Enseguida será la consumación, cuando Cristo entregue el Reino a su Padre, después de haber aniquilado todos los poderes del mal. Porque él tiene que reinar hasta que el Padre ponga bajo sus pies a todos sus enemigos. El último de los enemigos en ser aniquilado, será la muerte, porque todo lo ha sometido Dios bajo los pies de Cristo.

Aclamación antes del Evangelio xxcitationxx

R. Aleluya, aleluya.
María fue llevada al cielo
y todos los ángeles se alegran.
R. Aleluya.

Evangelio Lc 1, 39-56

En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno.

Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”.

Entonces dijo María:
“Mi alma glorifica al Señor
y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador,
porque puso sus ojos en la humildad de su esclava.

Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones,
porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede.
Santo es su nombre
y su misericordia llega de generación en generación
a los que lo temen.

Ha hecho sentir el poder de su brazo:
dispersó a los de corazón altanero,
destronó a los potentados
y exaltó a los humildes.
A los hambrientos los colmó de bienes

y a los ricos los despidió sin nada.

Acordándose de su misericordia,
vino en ayuda de Israel, su siervo,

como lo había prometido a nuestros padres,
a Abraham y a su descendencia
para siempre’’.

María permaneció con Isabel unos tres meses, y luego regresó a su casa.

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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

XX Domingo Ordinario

Primera lectura Jer 38, 4-6. 8-10

Durante el sitio de Jerusalén, los jefes que tenían prisionero a Jeremías dijeron al rey: “Hay que matar a este hombre, porque las cosas que dice desmoralizan a los guerreros que quedan en esta ciudad y a todo el pueblo. Es evidente que no busca el bienestar del pueblo, sino su perdición”.

Respondió el rey Sedecías: “Lo tienen ya en sus manos y el rey no puede nada contra ustedes”. Entonces ellos tomaron a Jeremías y, descolgándolo con cuerdas, lo echaron en el pozo del príncipe Melquías, situado en el patio de la prisión. En el pozo no había agua, sino lodo, y Jeremías quedó hundido en el lodo.

Ebed-Mélek, el etíope, oficial de palacio, fue a ver al rey y le dijo: “Señor, está mal hecho lo que estos hombres hicieron con Jeremías, arrojándolo al pozo, donde va a morir de hambre”.

Entonces el rey ordenó a Ebed-Mélek: “Toma treinta hombres contigo y saca del pozo a Jeremías, antes de que muera”.

Salmo Responsorial Salmo 39, 2. 3. 4. 18

R. (14b) Señor, date prisa en ayudarme.
Esperé en el Seño con gran confianza;
él se inclinó hacia mí
y escuchó mis plegarias.   
R. Señor, date prisa en ayudarme.
Del charco cenagoso
y la fosa mortal me puso a salvo;
puso firmes mis pies sobre la roca
y aseguró mis pasos.   
R. Señor, date prisa en ayudarme.
El me puso en la boca un canto nuevo,
un himno a nuestro Dios.
Muchos se conmovieron al ver esto
y confiaron también en el Señor.   
R. Señor, date prisa en ayudarme.
A mí, tu siervo, pobre y desdichado,
no me dejes, Señor, en el olvido.
Tú eres quien me ayuda y quien me salva;
no te tardes, Dios mío.   
R. Señor, date prisa en ayudarme.

Segunda lectura Heb 12, 1-4

Hermanos: Rodeados, como estamos, por la multitud de antepasados nuestros, que dieron prueba de su fe, dejemos todo lo que nos estorba; librémonos del pecado que nos ata, para correr con perseverancia la carrera que tenemos por delante, fija la mirada en Jesús, autor y consumador de nuestra fe. Él, en vista del gozo que se le proponía, aceptó la cruz, sin temer su ignominia, y por eso está sentado a la derecha del trono de Dios.

Mediten, pues, en el ejemplo de aquel que quiso sufrir tanta oposición de parte de los pecadores, y no se cansen ni pierdan el ánimo, porque todavía no han llegado a derramar su sangre en la lucha contra el pecado.

Aclamación antes del Evangelio Jn 10, 27

R. Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor;
yo las conozco y ellas me siguen.
R. Aleluya.

Evangelio Lc 12, 49-53

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y cómo me angustio mientras llega!

¿Piensan acaso que he venido a traer paz a la tierra? De ningún modo. No he venido a traer la paz, sino la división. De aquí en adelante, de cinco que haya en una familia, estarán divididos tres contra dos y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra”.

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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

Twentieth Sunday in Ordinary Time

Reading 1 Jer 38:4-6, 8-10

In those days, the princes said to the king:
“Jeremiah ought to be put to death;
he is demoralizing the soldiers who are left in this city,
and all the people, by speaking such things to them;
he is not interested in the welfare of our people,
but in their ruin.”
King Zedekiah answered: “He is in your power”;
for the king could do nothing with them.
And so they took Jeremiah
and threw him into the cistern of Prince Malchiah,
which was in the quarters of the guard,
letting him down with ropes.
There was no water in the cistern, only mud,
and Jeremiah sank into the mud.

Ebed-melech, a court official,
went there from the palace and said to him:
“My lord king,
these men have been at fault
in all they have done to the prophet Jeremiah,
casting him into the cistern.
He will die of famine on the spot,
for there is no more food in the city.”
Then the king ordered Ebed-melech the Cushite
to take three men along with him,
and draw the prophet Jeremiah out of the cistern before
he should die.

Responsorial Psalm Ps 40:2, 3, 4, 18

R. (14b)  Lord, come to my aid!
I have waited, waited for the LORD,
and he stooped toward me.
R. Lord, come to my aid!
The LORD heard my cry.
He drew me out of the pit of destruction,
 out of the mud of the swamp;
he set my feet upon a crag;
 he made firm my steps.
R. Lord, come to my aid!
And he put a new song into my mouth,
 a hymn to our God.
Many shall look on in awe
 and trust in the LORD.
R. Lord, come to my aid!
Though I am afflicted and poor,
 yet the LORD thinks of me.
You are my help and my deliverer;
 O my God, hold not back!
R. Lord, come to my aid!

Reading 2 Heb 12:1-4

Brothers and sisters:
Since we are surrounded by so great a cloud of witnesses,
let us rid ourselves of every burden and sin that clings to us
and persevere in running the race that lies before us
while keeping our eyes fixed on Jesus,
the leader and perfecter of faith.
For the sake of the joy that lay before him
he endured the cross, despising its shame,
and has taken his seat at the right of the throne of God.
Consider how he endured such opposition from sinners,
in order that you may not grow weary and lose heart.
In your struggle against sin
you have not yet resisted to the point of shedding blood.

Alleluia Jn 10:27

R. Alleluia, alleluia.
My sheep hear my voice, says the Lord;
I know them, and they follow me.
R. Alleluia, alleluia.

Gospel Lk 12:49-53

Jesus said to his disciples:
“I have come to set the earth on fire,
and how I wish it were already blazing!
There is a baptism with which I must be baptized,
and how great is my anguish until it is accomplished!
Do you think that I have come to establish peace on the earth?
No, I tell you, but rather division.
From now on a household of five will be divided,
three against two and two against three;
a father will be divided against his son
and a son against his father,
a mother against her daughter
and a daughter against her mother,
a mother-in-law against her daughter-in-law
and a daughter-in-law against her mother-in-law.”

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Lectionary for Mass for Use in the Dioceses of the United States, second typical edition, Copyright © 2001, 1998, 1997, 1986, 1970 Confraternity of Christian Doctrine; Psalm refrain © 1968, 1981, 1997, International Committee on English in the Liturgy, Inc. All rights reserved. Neither this work nor any part of it may be reproduced, distributed, performed or displayed in any medium, including electronic or digital, without permission in writing from the copyright owner.

Saturday of the Nineteenth Week in Ordinary Time

Reading 1 Ez 18:1-10, 13b, 30-32

The word of the LORD came to me:
Son of man, what is the meaning of this proverb
that you recite in the land of Israel:

“Fathers have eaten green grapes,
thus their children’s teeth are on edge”?

As I live, says the Lord GOD:
I swear that there shall no longer be anyone among you
who will repeat this proverb in Israel.
For all lives are mine;
the life of the father is like the life of the son, both are mine;
only the one who sins shall die.

If a man is virtuous—if he does what is right and just,
if he does not eat on the mountains,
nor raise his eyes to the idols of the house of Israel;
if he does not defile his neighbor’s wife,
nor have relations with a woman in her menstrual period;
if he oppresses no one,
gives back the pledge received for a debt,
commits no robbery;
if he gives food to the hungry and clothes the naked;
if he does not lend at interest nor exact usury;
if he holds off from evildoing,
judges fairly between a man and his opponent;
if he lives by my statutes and is careful to observe my ordinances,
that man is virtuous—he shall surely live, says the Lord GOD.

But if he begets a son who is a thief, a murderer,
or lends at interest and exacts usury–
this son certainly shall not live.
Because he practiced all these abominations, he shall surely die;
his death shall be his own fault.

Therefore I will judge you, house of Israel,
each one according to his ways, says the Lord GOD.
Turn and be converted from all your crimes,
that they may be no cause of guilt for you.
Cast away from you all the crimes you have committed,
and make for yourselves a new heart and a new spirit.
Why should you die, O house of Israel?
For I have no pleasure in the death of anyone who dies,
says the Lord GOD. Return and live!

Responsorial Psalm Ps 51:12-13, 14-15, 18-19

R. (12a) Create a clean heart in me, O God.
A clean heart create for me, O God;
and a steadfast spirit renew within me.
Cast me not out from your presence,
and your Holy Spirit take not from me.
R. Create a clean heart in me, O God.
Give me back the joy of your salvation,
and a willing spirit sustain in me.
I will teach transgressors your ways,
and sinners shall return to you.
R. Create a clean heart in me, O God.
For you are not pleased with sacrifices;
should I offer a burnt offering, you would not accept it.
My sacrifice, O God, is a contrite spirit;
a heart contrite and humbled, O God, you will not spurn.
R. Create a clean heart in me, O God.

Alleluia See Mt 11:25

R. Alleluia, alleluia.
Blessed are you, Father, Lord of heaven and earth;
you have revealed to little ones the mysteries of the Kingdom.
R. Alleluia, alleluia.

Gospel Mt 19:13-15

Children were brought to Jesus
that he might lay his hands on them and pray.
The disciples rebuked them, but Jesus said,
“Let the children come to me, and do not prevent them;
for the Kingdom of heaven belongs to such as these.”
After he placed his hands on them, he went away.

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Sábado del XIX semana del Tiempo ordinario

Primera lectura Ez 18, 1-10. 13. 30-32

El Señor me habló y me dijo: “¿Por qué andan repitiendo este refrán en Israel:

‘Los padres fueron los que comieron uvas verdes
y son los hijos a quienes se les destemplan los dientes’?

Les juro por mi vida, dice el Señor Dios, que nadie volverá a repetir ese refrán en Israel. Sépanlo: todas las vidas son mías, lo mismo la vida del padre que la del hijo. Así pues, el hombre que peque, ése morirá.

El hombre que es justo y vive de acuerdo con el derecho y la justicia; que no ofrece sacrificios a los ídolos ni los adora; que no deshonra a la mujer de su prójimo; que no explota a sus semejantes y les devuelve la prenda empeñada; que no roba, sino que da de comer al hambriento y viste al desnudo; que no presta con usura ni acumula intereses; que no comete maldades y juzga imparcialmente los delitos; que observa mis preceptos y cumple con fidelidad mis mandamientos, ese hombre es justo y ciertamente vivirá, dice el Señor Dios.

Si el hijo del justo es ladrón u homicida y quebranta alguno de mis mandamientos, ciertamente morirá y será responsable de sus propios crímenes.

Pues bien, pueblo de Israel, yo juzgaré a cada uno de ustedes según su proceder, dice el Señor Dios. Arrepiéntanse de todos sus pecados, apártense de ellos y no morirán. Arrepiéntanse de todas las infidelidades que han cometido, estrenen un corazón nuevo y un espíritu nuevo y así no morirán, pues yo no quiero que nadie muera, dice el Señor Dios. Arrepiéntanse y vivirán”.

Salmo Responsorial Salmo 50, 12-13. 14-15. 18-19

R. (12a) Crea en mí, Señor, un corazón puro.
Crea en mí, Señor, un corazón puro.
un espíritu nuevo para cumplir tus mandamientos.
No me arrojes, Señor, lejos de ti
ni retires de mí tu santo espíritu.
R. Crea en mí, Señor, un corazón puro.
Devuélveme tu salvación, que regocija,
y mantén en mí un alma generosa.
Enseñaré a los descarriados tus caminos,
y volverán a ti los pecadores.
R. Crea en mí, Señor, un corazón puro.
Tú, Señor, no te complaces en los sacrificios,
y si te ofreciera un holocausto, no te agradaría.
Un corazón contrito te presento
y a un corazón contrito, tú nunca lo desprecias.
R. Crea en mí, Señor, un corazón puro.

Aclamación antes del Evangelio Cfr Mt 11, 25

R. Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has revelado los misterios del Reino
a la gente sencilla.
R. Aleluya.

Evangelio Mt 19, 13-15

En aquel tiempo, le presentaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y orase por ellos. Los discípulos regañaron a la gente; pero Jesús les dijo: “Dejen a los niños y no les impidan que se acerquen a mí, porque de los que son como ellos es el Reino de los cielos”. Después les impuso las manos y continuó su camino.

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Viernes de la XIX Semana del Tiempo Ordinario

Primera lectura Ez 16, 1-15. 60. 63

El Señor me habló y me dijo: “Hijo de hombre, dale a conocer a Jerusalén sus pecados. Dile de mi parte: ‘La patria en que naciste es el país de Canaán. Tu padre era un amorreo y tu madre una hitita. El día en que naciste no te cortaron el ombligo, ni te bañaron, ni te frotaron con sal, ni te envolvieron en pañales. Nadie tuvo compasión de ti para brindarte alguno de estos servicios y quedaste tirada en pleno campo, porque causabas repugnancia el día en que naciste. Yo pasé a tu lado, te vi revolcándote en tu sangre y te dije, cuando estabas toda ensangrentada: Vive y crece como la hierba del campo.

Tú creciste, te desarrollaste y te hiciste mujer. Entraste a la pubertad, se formaron tus senos y te creció el vello. Pero estabas desnuda y cubierta de vergüenza. Volví a pasar a tu lado y vi que estabas en la edad del amor. Extendí mi manto sobre ti y te cubrí con él; con juramento hice una alianza contigo, dice el Señor, y fuiste mía. Te lavé la sangre que te cubría y te ungí con aceite. Te puse vestidos bordados, sandalias finas, una banda de lino en la cabeza y un manto de seda. Te engalané con joyas: con pulseras y collares; te puse un anillo, aretes y una espléndida diadema en la cabeza; lucías joyas de oro y plata y vestidos de lino, de seda y de bordados. Te alimentabas con trigo fino, con miel y con aceite. Eras cada día más bella,tan hermosa como una reina. La fama de tu belleza se extendió entre las naciones, porque yo, dice el Señor, te llené de encantos.

Entonces te envaneciste por tu belleza, te aprovechaste de tu fama para prostituirte y te entregaste a todo el que pasaba. Pero yo tendré presente la alianza que hice contigo cuando eras joven y haré contigo una alianza eterna, para que tengas presente tu pasado, te avergüences y no vuelvas a abrir la boca para presumir, cuando yo te perdone todo lo que hiciste’ ”. Esto dice el Señor todopoderoso.

O bien:
Ez 16, 59-63

Esto dice del Señor: “Yo te trataré, Jerusalén, conforme a tus acciones, pues despreciaste tu juramento y quebrantaste mi alianza. Pero yo tendré presente la alianza que hice contigo cuando eras joven y haré contigo una alianza eterna. Tú te acordarás de tu conducta y te avergonzarás al recibir a tus hermanas, las mayores y las menores, pues yo te las daré como hijas, pero no en virtud de la alianza hecha contigo.

Yo mismo haré una alianza eterna contigo y sabrás que yo soy el Señor, para que tengas presente tu pasado, te avergüences y no vuelvas a abrir la boca para presumir, cuando yo te perdone todo lo que hiciste”. Esto dice el Señor todopoderoso.

Salmo Responsorial Isaías 12, 2-3. 4bcd. 5-6

R. (1c) El Señor es mi Dios y salvador.
El Señor es mi Dios y salvador:
con él estoy seguro y nada temo.
El Señor es mi protección y mi fuerza
y ha sido mi salvación.
Sacarán agua con gozo
de la fuente de la salvación. R.
R. El Señor es mi Dios y salvador.
Den gracias al Señor
e invoquen su nombre,
cuenten a los pueblos sus hazañas,
proclamen que su nombre es sublime. R.
R. El Señor es mi Dios y salvador.
Alaben al Señor por sus proezas,
anúncienlas a toda la tierra.  
Griten jubilosos, habitantes de Sión,
Porque el Dios de Isarel
ha sido grande con nosotros. R.
R. El Señor es mi Dios y salvador.

Aclamación antes del Evangelio Cfr 1 Tes 2, 13

R. Aleluya, aleluya.
Reciban la palabra de Dios, no como palabra humana,
sino como palabra divina, tal como es en realidad.
R. Aleluya.

Evangelio Mt 19, 3-12

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerle una trampa: “¿Le está permitido al hombre divorciarse de su esposa por cualquier motivo?”

Jesús les respondió: “¿No han leído que el Creador, desde un principio los hizo hombre y mujer, y dijo: ‘Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, para unirse a su mujer, y serán los dos una sola cosa?’ De modo que ya no son dos, sino una sola cosa. Así pues, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”.

Pero ellos replicaron: “Entonces ¿por qué ordenó Moisés que el esposo le diera a la mujer un acta de separación, cuando se divorcia de ella?”

Jesús les contestó: “Por la dureza de su corazón, Moisés les permitió divorciarse de sus esposas; pero al principio no fue así. Y yo les declaro que quienquiera que se divorcie de su esposa, salvo el caso de que vivan en unión ilegítima, y se case con otra, comete adulterio; y el que se case con la divorciada, también comete adulterio”.

Entonces le dijeron sus discípulos: “Si ésa es la situación del hombre con respecto a su mujer, no conviene casarse”. Pero Jesús les dijo: “No todos comprenden esta enseñanza, sino sólo aquellos a quienes se les ha concedido. Pues hay hombres que, desde su nacimiento, son incapaces para el matrimonio; otros han sido mutilados por los hombres, y hay otros que han renunciado al matrimonio por el Reino de los cielos. Que lo comprenda aquel que pueda comprenderlo”.

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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

Friday of the Nineteenth Week in Ordinary Time

Reading 1 EZ 16:1-15, 60, 63

The word of the LORD came to me: 
Son of man, make known to Jerusalem her abominations.
Thus says the Lord GOD to Jerusalem:
By origin and birth you are of the land of Canaan;
your father was an Amorite and your mother a Hittite.
As for your birth, the day you were born your navel cord was not cut;
you were neither washed with water nor anointed,
nor were you rubbed with salt, nor swathed in swaddling clothes.
No one looked on you with pity or compassion
to do any of these things for you.
Rather, you were thrown out on the ground as something loathsome,
the day you were born.

Then I passed by and saw you weltering in your blood.
I said to you:  Live in your blood and grow like a plant in the field.
You grew and developed, you came to the age of puberty;
your breasts were formed, your hair had grown,
but you were still stark naked.
Again I passed by you and saw that you were now old enough for love.
So I spread the corner of my cloak over you to cover your nakedness;
I swore an oath to you and entered into a covenant with you;
you became mine, says the Lord GOD.
Then I bathed you with water, washed away your blood,
and anointed you with oil.
I clothed you with an embroidered gown,
put sandals of fine leather on your feet;
I gave you a fine linen sash and silk robes to wear.
I adorned you with jewelry: I put bracelets on your arms, 
a necklace about your neck, a ring in your nose,
pendants in your ears, and a glorious diadem upon your head.
Thus you were adorned with gold and silver;
your garments were of fine linen, silk, and embroidered cloth.
Fine flour, honey, and oil were your food.
You were exceedingly beautiful, with the dignity of a queen.
You were renowned among the nations for your beauty, perfect as it was,
because of my splendor which I had bestowed on you,
says the Lord GOD.

But you were captivated by your own beauty,
you used your renown to make yourself a harlot,
and you lavished your harlotry on every passer-by,
whose own you became.

Yet I will remember the covenant I made with you when you were a girl,
and I will set up an everlasting covenant with you,
that you may remember and be covered with confusion,
and that you may be utterly silenced for shame
when I pardon you for all you have done, says the Lord GOD.

Or

Ez 16:59-63

Thus says the LORD:
I will deal with you according to what you have done,
you who despised your oath, breaking a covenant.
Yet I will remember the covenant I made with you when you were a girl,
and I will set up an everlasting covenant with you.
Then you shall remember your conduct and be ashamed
when I take your sisters, those older and younger than you,
and give them to you as daughters,
even though I am not bound by my covenant with you.
For I will re-establish my covenant with you,
that you may know that I am the LORD,
that you may remember and be covered with confusion,
and that you may be utterly silenced for shame
when I pardon you for all you have done, says the Lord GOD.

Responsorial Psalm ISAIAH 12:2-3, 4BCD, 5-6

R. (1c)  You have turned from your anger.
God indeed is my savior;
I am confident and unafraid.
My strength and my courage is the LORD,
and he has been my savior.
With joy you will draw water
at the fountain of salvation.
R. You have turned from your anger.
Give thanks to the LORD, acclaim his name;
among the nations make known his deeds,
proclaim how exalted is his name.
R. You have turned from your anger.
Sing praise to the LORD for his glorious achievement;
let this be known throughout all the earth.
Shout with exultation, O city of Zion,
for great in your midst
is the Holy One of Israel!
R. You have turned from your anger.

 

 

Alleluia See 1 THES 2:13

R. Alleluia, alleluia.
Receive the word of God, not as the word of men,
but, as it truly is, the word of God.
R. Alleluia, alleluia.

Gospel MT 19:3-12

Some Pharisees approached Jesus, and tested him, saying,
“Is it lawful for a man to divorce his wife for any cause whatever?”
He said in reply, “Have you not read that from the beginning
the Creator made them male and female and said,
For this reason a man shall leave his father and mother
and be joined to his wife, and the two shall become one flesh?

So they are no longer two, but one flesh.
Therefore, what God has joined together, man must not separate.” 
They said to him, “Then why did Moses command
that the man give the woman a bill of divorce and dismiss her?”
He said to them, “Because of the hardness of your hearts
Moses allowed you to divorce your wives,
but from the beginning it was not so.
I say to you, whoever divorces his wife
(unless the marriage is unlawful)
and marries another commits adultery.”
His disciples said to him,
“If that is the case of a man with his wife,
it is better not to marry.”
He answered, “Not all can accept this word,
but only those to whom that is granted.
Some are incapable of marriage because they were born so;
some, because they were made so by others;
some, because they have renounced marriage
for the sake of the Kingdom of heaven.
Whoever can accept this ought to accept it.”  

– – –

Lectionary for Mass for Use in the Dioceses of the United States, second typical edition, Copyright © 2001, 1998, 1997, 1986, 1970 Confraternity of Christian Doctrine; Psalm refrain © 1968, 1981, 1997, International Committee on English in the Liturgy, Inc. All rights reserved. Neither this work nor any part of it may be reproduced, distributed, performed or displayed in any medium, including electronic or digital, without permission in writing from the copyright owner.

Memoria de Santa Clara, virgen

Primera lectura Ez 12, 1-12

El Señor me habló y me dijo: “Hijo de hombre, vives en medio de un pueblo rebelde: tienen ojos para ver y no ven, oídos para oír y no oyen, porque son un pueblo rebelde.

Ahora, pues, hijo de hombre, prepara tus cosas como quien va al destierro y vete de día, ante la vista de todos, a ver si se dan cuenta de que son un pueblo rebelde. Arregla tus cosas como quien va al destierro, de día, ante la vista de todos y sal por la tarde, a la vista de todos, como salen los desterrados. Haz, a la vista de todos, un agujero en la pared y sal por ahí. Ante la vista de todos, échate tus cosas al hombro y sal en la oscuridad; cúbrete la cara para no ver el país, porque te he convertido en una señal para el pueblo de Israel’’.

Hice, pues, lo que el Señor me había ordenado: de día preparé mis cosas como quien va al destierro; por la tarde hice un agujero en la pared, con la mano, y salí en la oscuridad, con mis cosas al hombro, ante la vista de todos.

A la mañana siguiente, el Señor me habló y me dijo: “Hijo de hombre, ¿no te ha preguntado el pueblo de Israel, ese pueblo rebelde, qué era lo que estabas haciendo? Pues anúnciales: ‘Esto dice el Señor: Estas palabras se refieren al príncipe que está en Jerusalén y a todo el pueblo de Israel, que vive en la ciudad’. Diles: ‘Yo soy una señal para ustedes: lo que yo he hecho, eso harán con ustedes: irán cautivos al destierro y su príncipe, con sus cosas al hombro, saldrá en la oscuridad; perforarán una pared para que pueda salir y él se cubrirá la cara para no ver el país con sus ojos’ ”.

Salmo Responsorial Salmo 77, 56-57. 58-59. 61-62

R. (cf. 7c) Perdona a tu pueblo, Señor.
Los israelitas provocaron al Dios altísimo
y se rebelaron contra él,
negándose a guardar sus preceptos.
Desertaron y lo traicionaron, como sus padres,
fallaron como un arco mal hecho. R.
R. Perdona a tu pueblo, Señor.
En sus colinas lo encolerizaban,
con sus ídolos provocaban sus celos.
Dios lo oyó y se indignó,
y rechazó totalmente a Israel. R.
R. Perdona a tu pueblo, Señor.
Mandó sus soldados al cautiverio
y el arca de la alianza, a las manos enemigas;
entregó su pueblo a la espada,
encolerizado contra su heredad. R.
R. Perdona a tu pueblo, Señor.

Aclamación antes del Evangelio Sal 118, 135

R. Aleluya, aleluya.
Señor, mira benignamente a tus siervos
y enséñanos a cumplir tus mandamientos.
R. Aleluya.

Evangelio Mt 18, 21–19, 1

En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: “Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?” Jesús le contestó: “No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete”.

Entonces Jesús les dijo: “El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron, le debía muchos millones. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba, diciendo: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda.

Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: ‘Págame lo que me debes’. El compañero se le arrodilló y le rogaba: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda.

Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contarle al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ‘Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?’ Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía.

Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes si cada cual no perdona de corazón a su hermano’’.

Cuando Jesús terminó de hablar, salió de Galilea y fue a la región de Judea que queda al otro lado del Jordán.

– – –

Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

Memorial of Saint Clare, Virgin

Reading 1 EZ 12:1-12

The word of the LORD came to me: 
Son of man, you live in the midst of a rebellious house;
they have eyes to see but do not see,
and ears to hear but do not hear,
for they are a rebellious house.
Now, son of man, during the day while they are looking on,
prepare your baggage as though for exile, 
and again while they are looking on,
migrate from where you live to another place;
perhaps they will see that they are a rebellious house.
You shall bring out your baggage like an exile in the daytime 
while they are looking on;
in the evening, again while they are looking on,
you shall go out like one of those driven into exile;
while they look on, dig a hole in the wall and pass through it;
while they look on, shoulder the burden and set out in the darkness;
cover your face that you may not see the land,
for I have made you a sign for the house of Israel.

I did as I was told.
During the day I brought out my baggage
as though it were that of an exile,
and at evening I dug a hole through the wall with my hand
and, while they looked on, set out in the darkness,
shouldering my burden.

Then, in the morning, the word of the LORD came to me:
Son of man, did not the house of Israel, that rebellious house,
ask you what you were doing?
Tell them: Thus says the Lord GOD:
This oracle concerns Jerusalem
and the whole house of Israel within it.
I am a sign for you: 
as I have done, so shall it be done to them;
as captives they shall go into exile.
The prince who is among them shall shoulder his burden
and set out in darkness,
going through a hole he has dug out in the wall,
and covering his face lest he be seen by anyone.

Responsorial Psalm PS 78:56-57, 58-59, 61-62

R. (see 7b)  Do not forget the works of the Lord!
They tempted and rebelled against God the Most High,
and kept not his decrees.
They turned back and were faithless like their fathers;
they recoiled like a treacherous bow.
R. Do not forget the works of the Lord!
They angered him with their high places
and with their idols roused his jealousy.
God heard and was enraged
and utterly rejected Israel.
R. Do not forget the works of the Lord!
And he surrendered his strength into captivity,
his glory in the hands of the foe.
He abandoned his people to the sword
and was enraged against his inheritance.
R. Do not forget the works of the Lord!

 

 

Alleluia PS 119:135

R. Alleluia, alleluia.
Let your countenance shine upon your servant
and teach me your statutes.
R. Alleluia, alleluia.

Gospel MT 18:21–19:1

Peter approached Jesus and asked him,
“Lord, if my brother sins against me,
how often must I forgive him?
As many as seven times?”
Jesus answered, “I say to you, not seven times but seventy-seven times.
That is why the Kingdom of heaven may be likened to a king
who decided to settle accounts with his servants.
When he began the accounting,
a debtor was brought before him who owed him a huge amount.
Since he had no way of paying it back,
his master ordered him to be sold,
along with his wife, his children, and all his property,
in payment of the debt.
At that, the servant fell down, did him homage, and said,
‘Be patient with me, and I will pay you back in full.’
Moved with compassion the master of that servant
let him go and forgave him the loan.
When that servant had left, he found one of his fellow servants
who owed him a much smaller amount.
He seized him and started to choke him, demanding,
‘Pay back what you owe.’
Falling to his knees, his fellow servant begged him,
‘Be patient with me, and I will pay you back.’
But he refused.
Instead, he had the fellow servant put in prison
until he paid back the debt.
Now when his fellow servants saw what had happened,
they were deeply disturbed,
and went to their master and reported the whole affair.
His master summoned him and said to him, ‘You wicked servant!
I forgave you your entire debt because you begged me to.
Should you not have had pity on your fellow servant,
as I had pity on you?’
Then in anger his master handed him over to the torturers
until he should pay back the whole debt.
So will my heavenly Father do to you,
unless each of you forgives his brother from his heart.”

When Jesus finished these words, he left Galilee
and went to the district of Judea across the Jordan.

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Lectionary for Mass for Use in the Dioceses of the United States, second typical edition, Copyright © 2001, 1998, 1997, 1986, 1970 Confraternity of Christian Doctrine; Psalm refrain © 1968, 1981, 1997, International Committee on English in the Liturgy, Inc. All rights reserved. Neither this work nor any part of it may be reproduced, distributed, performed or displayed in any medium, including electronic or digital, without permission in writing from the copyright owner.